
Virgen con el Niño
Artemisia Gentileschi, c. 1613–1614
Qué se ve
La Virgen, sentada en una silla de madera, ocupa todo el cuadro. Sostiene en el regazo al Niño, desnudo salvo por un paño blanco, que estira el brazo para tocarle la barbilla. Ella inclina la cabeza hacia él con los ojos entornados y se lleva una mano al pecho, como para amamantarlo. Las dos cabezas, muy juntas arriba a la derecha, atraen la mirada.
Los colores son pocos y suaves: el rosa del vestido, el azul del manto que cae a la izquierda y la piel clara, iluminada desde la izquierda. Sobre la cabeza de la madre flota un halo dorado, trazado como un aro muy fino. Vale la pena mirar los pies descalzos que asoman bajo el vestido y la luz sobre los rizos rubios del Niño.
Sobre Artemisia Gentileschi
Artemisia Gentileschi aprendió a pintar en Roma, en el taller de su padre Orazio, seguidor de Caravaggio, de quien tomó los fuertes contrastes de luz y sombra. En 1616 fue la primera mujer admitida en la Academia de las Artes del Dibujo de Florencia, y después trabajó en Venecia, Londres y Nápoles para nobles y reyes. Pintó sobre todo heroínas de la Biblia y de la historia con una fuerza y una decisión poco comunes; tras siglos de olvido, hoy es una de las pintoras más admiradas del Barroco.
Más obras de Artemisia Gentileschi
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