
Una partida de tric-trac
Judith Leyster, c. 1631
Qué se ve
Tres jugadores se reúnen alrededor de una mesa con un tablero. A la izquierda, un joven de chaqueta azul y sombrero negro de ala ancha se vuelve hacia nosotros con una sonrisa mientras mueve una ficha. Al fondo, otro hombre, con un sombrero claro de plumas, apoya la cabeza en la mano. A la derecha, una mujer con cofia, blusa blanca y mangas rojas tiene ante sí una copa.
La escena sale de la oscuridad gracias a una luz cálida que cae sobre las caras, el tablero y las telas. El azul brillante de la chaqueta y el rojo de las mangas son los colores más vivos. Mira con calma la pequeña llama junto a la copa y las fichas redondas apiladas en el borde del tablero.
Sobre Judith Leyster
Judith Leyster fue una pintora de Haarlem que en 1633 ingresó como maestra en el gremio de pintores de San Lucas, donde era entonces la única mujer, lo que le permitió tener su propio taller y aprendices. Pintaba músicos, bebedores y escenas alegres con una pincelada suelta y llena de vida, y firmaba con un monograma y una estrella, un juego de palabras con su apellido, que alude a la «estrella guía». Tras su muerte fue olvidada y sus cuadros se atribuyeron a otros, sobre todo a Frans Hals, hasta que en 1893 el historiador Cornelis Hofstede de Groot reconoció su monograma en siete pinturas.
Más obras de Judith Leyster
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