
Joven flautista
Judith Leyster, c. 1635
Qué se ve
Un niño sentado en una silla toca una flauta de madera que atraviesa el cuadro en diagonal. Lleva una boina roja, una gorguera blanca y un abrigo café, y mira de reojo hacia arriba, concentrado. Detrás de él, en la pared lisa, cuelgan un violín con su arco y una flauta de pico. La línea de la flauta lleva la mirada de su cara a los instrumentos.
La paleta es corta: grises, cafés y ocres, con el rojo de la boina como única nota viva. La pared, lisa y vacía, da todo el protagonismo a las formas. Vale la pena buscar el remate redondo de la silla en el borde izquierdo y los dedos que tapan los agujeros de la flauta.
Sobre Judith Leyster
Judith Leyster fue una pintora de Haarlem que en 1633 ingresó como maestra en el gremio de pintores de San Lucas, donde era entonces la única mujer, lo que le permitió tener su propio taller y aprendices. Pintaba músicos, bebedores y escenas alegres con una pincelada suelta y llena de vida, y firmaba con un monograma y una estrella, un juego de palabras con su apellido, que alude a la «estrella guía». Tras su muerte fue olvidada y sus cuadros se atribuyeron a otros, sobre todo a Frans Hals, hasta que en 1893 el historiador Cornelis Hofstede de Groot reconoció su monograma en siete pinturas.
Más obras de Judith Leyster
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