
Autorretrato
Judith Leyster, c. 1630
Qué se ve
Judith Leyster se gira en su silla para mirarnos, con la boca entreabierta, como si acabara de decir algo. Con la mano derecha sostiene un pincel junto al lienzo; con la izquierda, la paleta y un manojo de pinceles. A la derecha, sobre el caballete, aparece un cuadro dentro del cuadro: un violinista de gorro azul que ríe mientras toca.
Los tonos son sobrios: el gris del fondo, el negro del vestido y el blanco del cuello, animados por el rosa violáceo de las mangas y la falda. La pincelada es rápida y se nota en los encajes y en el pelo. Mira con calma las manchas de color sobre la paleta y el paño blanco que asoma entre sus dedos.
Sobre Judith Leyster
Judith Leyster fue una pintora de Haarlem que en 1633 ingresó como maestra en el gremio de pintores de San Lucas, donde era entonces la única mujer, lo que le permitió tener su propio taller y aprendices. Pintaba músicos, bebedores y escenas alegres con una pincelada suelta y llena de vida, y firmaba con un monograma y una estrella, un juego de palabras con su apellido, que alude a la «estrella guía». Tras su muerte fue olvidada y sus cuadros se atribuyeron a otros, sobre todo a Frans Hals, hasta que en 1893 el historiador Cornelis Hofstede de Groot reconoció su monograma en siete pinturas.
Más obras de Judith Leyster
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