
Un bar del Folies-Bergère
Édouard Manet, 1882
Qué se ve
Una camarera de flequillo rubio ocupa el centro, de frente, con las manos apoyadas en la barra de mármol. Lleva un corpiño oscuro con encaje y un ramito de flores en el escote. Detrás se abre un salón enorme, con un balcón repleto de público y candelabros encendidos. A la derecha, una mujer con el mismo peinado, de espaldas, habla con un hombre de sombrero de copa.
Los negros del vestido contrastan con los grises plateados del fondo, donde el público está hecho de toques rápidos. En primer plano brillan las botellas de champaña, las naranjas en un frutero de cristal y dos rosas en una copa. Vale la pena buscar, arriba a la izquierda, dos pies con botines verdes sobre un trapecio.
Sobre Édouard Manet
Édouard Manet pintó la vida moderna de París: cafés, calles y personas de su tiempo, con colores planos y pinceladas valientes. Algunos de sus cuadros causaron escándalo, pero inspiraron a los jóvenes impresionistas, que lo veían como su líder. Hoy se le considera un puente entre la pintura clásica y el arte moderno.
Más obras de Édouard Manet
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