
Nenúfares
Claude Monet, 1916–1919
Qué se ve
No hay orilla ni horizonte: miramos directo a la superficie del agua. Por los lados izquierdo y derecho bajan ramas largas de sauce, como cortinas verdes. En el centro, el agua refleja nubes claras y un cielo lila. La mitad inferior se llena de hojas redondas de nenúfar con varias flores rosadas, y la mirada salta de una flor a otra.
Mandan los azules, lilas y violetas, con verdes en las hojas y el sauce, y el rosa de las flores como acento. La pintura es abundante y suelta; cada hoja es un círculo trazado con pocos giros del pincel. Conviene buscar la mancha amarillenta del reflejo de una nube, a media altura, y las pocas hojas verde claro que flotan arriba.
Sobre Claude Monet
Claude Monet salía a pintar al aire libre para atrapar la luz tal como la veía en cada momento. Pintaba el mismo lugar muchas veces, por la mañana, al mediodía o con niebla, para mostrar cómo cambiaban los colores. En su jardín de Giverny creó un estanque con nenúfares que pintó durante treinta años.
Más obras de Claude Monet
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