
La catedral de Ruan, el pórtico al sol
Claude Monet, 1894
Qué se ve
La fachada llena el cuadro casi hasta los bordes, vista de frente y muy de cerca. Abajo se abren tres portales en arco; el central es el más grande. Encima, un remate en punta sube hacia el gran rosetón, que se ve como una mancha oscura en el centro. Arriba, torres y pináculos se recortan contra un pedazo de cielo azul.
La piedra no tiene contornos firmes: está hecha con capas de pintura espesa y grumosa en blancos, cremas, ocres y azules claros, como si la luz se comiera los detalles. Los portales guardan tonos anaranjados más cálidos. Vale la pena mirar de cerca esa superficie rugosa, que parece piedra de verdad, y buscar la firma abajo a la derecha.
Sobre Claude Monet
Claude Monet salía a pintar al aire libre para atrapar la luz tal como la veía en cada momento. Pintaba el mismo lugar muchas veces, por la mañana, al mediodía o con niebla, para mostrar cómo cambiaban los colores. En su jardín de Giverny creó un estanque con nenúfares que pintó durante treinta años.
Más obras de Claude Monet
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