
Narciso
Caravaggio, c. 1597–1599
Qué se ve
El cuadro se parte en dos mitades casi iguales. Arriba, Narciso, arrodillado en la orilla, se inclina hacia el agua apoyando las manos; abajo, su reflejo repite la figura de cabeza. Los brazos y su reflejo forman un aro cerrado, con la rodilla desnuda e iluminada al centro. La mirada baja del rostro del joven al reflejado y vuelve a subir.
No hay paisaje: una oscuridad densa lo rodea todo, y solo brillan la piel, la camisa clara y el jubón de brocado con motivos de hojas. El reflejo es más oscuro y menos nítido. Vale la pena mirar los dedos de la mano de la izquierda, que rozan el agua y dejan una línea plateada, y el pantalón azul verdoso junto a la rodilla.
Sobre Caravaggio
Michelangelo Merisi, llamado Caravaggio por el pueblo de su familia, pintaba escenas como si ocurrieran en un teatro a oscuras iluminado por un foco. Usaba gente de la calle como modelos, algo muy atrevido en su época. Su manera de usar la luz y la sombra inspiró a pintores de toda Europa.
Más obras de Caravaggio
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