Capítulo primero
La idea de igualdad supone la de diferencia: si no se hubiesen notado maneras de ser diferentes, no cabía afirmar que las hubiera iguales; no se diría que los hombres lo eran, sino comprendiendo que pueden dejar de serlo. Que los aficionados a los estudios psicológicos, que propenden a ver sucesivos fenómenos que tal vez son simultáneos, discutan si la noción de igualdad ha seguido o precedido a la de diferencia; a nosotros nos basta hacer constar que si todos fueran, se sintieran y se supieran iguales, no se discutiría acerca de la igualdad, viviríamos sin afirmarla ni negarla, sin notarla; no habría idea de ella, como no existiría la de salud si no se hubieran visto vivientes enfermos ni se concibiera que pudiesen estarlo. Anterior, posterior o simultánea, negación o afirmación de semejanzas o de diferencias, la igualdad y la desigualdad coexisten de tal manera, que no puede concebirse la una sin la otra, y que el estudio de cualquiera de ellas es el estudio de entrambas.
Si, pues, desde el primer momento que meditamos sobre la igualdad la vemos que coexiste con la desigualdad, y que no se concibe sin ella, la primera consecuencia que sacaremos es que entrambas existen necesariamente, que son indestructibles la una como la otra, y que ni el nivel ni el privilegio pueden ser un medio permanente de establecer la paz y la justicia, porque uno y otro prescinden de la naturaleza de las cosas. …

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