I
Dedicatoria.—Aspiraciones de un touriste.—Los gustos con el tiempo.—Por qué se pelea un padre con un hijo.—Quiénes son los Ranqueles.—Un tratado internacional con los indios.—Teoría de los extremos.—Dónde están las fronteras de Córdoba y campos entre los Ríos 4.º y 5.º.—De dónde parte el camino del Cuero.
No sé dónde te hallas, ni dónde te encontrará esta carta y las que le seguirán, si Dios me da vida y salud.
Hace bastante tiempo que ignoro tu paradero, que nada sé de ti; y sólo porque el corazón me dice que vives, creo que continúas tu peregrinación por este mundo, y no pierdo la esperanza de comer contigo, a la sombra de un viejo y carcomido algarrobo, o entre las pajas al borde de una laguna, o en la costa de un arroyo, un churrasco de guanaco, o de gama, o de yegua, o de gato montés, o una picana de avestruz, boleado por mí, que siempre me ha parecido la más sabrosa.
A propósito de avestruz, después de haber recorrido la Europa y la América, de haber vivido como un marqués en París y como un guaraní en el Paraguay; de haber comido mazamorra en el Río de la Plata, charquicán en Chile, ostras en Nueva York, macarroni en Nápoles, trufas en el Perigord, chipá en la Asunción—recuerdo que una de las grandes aspiraciones de tu vida era comer una tortilla de huevos de aquella ave pampeana en Nagüel Mapo, que quiere decir «Lugar del Tigre».

En viaje (1881-1882)
Cumandá
Viaje a los Estados Unidos
El 19 de marzo y el 2 de mayo
Bailén
La corte de Carlos IV
Gerona
Trafalgar
Zaragoza
Viajes de un colombiano en Europa