
Viejecita
Saturnino Herrán, 1917
Qué se ve
Una anciana de cabello blanco ocupa casi todo el cuadro, con la cabeza inclinada hacia sus manos. Viste un chal negro sobre una blusa clara con un moño oscuro al cuello. Con una mano levanta un hilo y con la otra sostiene una aguja delgada, de la que cuelga una bola de estambre. A la derecha, una iglesia con torre y cúpula se recorta contra el cielo.
Casi todo es oscuro: negros, verdes y grises que hacen resaltar la cara y las manos, iluminadas con suavidad. El único color vivo es el anaranjado de la bola de estambre, abajo a la derecha. Vale la pena mirar la piel arrugada de las manos y el puño blanco de la blusa, que asoma bajo el chal.
Sobre Saturnino Herrán
Saturnino Herrán nació en Aguascalientes en 1887 y se formó en la Academia de San Carlos de la Ciudad de México, donde estudió dibujo con el catalán Antonio Fabrés y color con Germán Gedovius. Convirtió escenas de la vida cotidiana mexicana en imágenes simbólicas de identidad, y su cuadro «La ofrenda» (1913) es un ejemplo clásico del modernismo mexicano. Murió en 1918, con solo 31 años, mientras trabajaba en «Nuestros dioses», un tríptico encargado para el Palacio de Bellas Artes, y su obra sirvió de modelo a los muralistas de las décadas siguientes.
Más obras de Saturnino Herrán
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