
El profeta Ezequiel
Miguel Ángel, c. 1510
Qué se ve
Ezequiel, sentado en un trono de piedra pintada, gira el torso y la cabeza hacia la izquierda y extiende la mano derecha, abierta, hacia algo que no vemos. En la otra mano sostiene un rollo de papel apoyado en la rodilla. Detrás de él se asoman una figura de cabello rojizo y un niño. Abajo, una placa dice «EZECHIEL».
Domina el rojo anaranjado de la túnica, cruzada por un manto lila de pliegues profundos. Un pañuelo blanco le cubre la cabeza y su extremo gris vuela hacia atrás. Conviene buscar los pies descalzos y grandes al borde del escalón, el perfil de nariz recta con la barba blanca y, a los lados, los relieves de niños pintados como si fueran de piedra.
Sobre Miguel Ángel
Miguel Ángel Buonarroti se consideraba sobre todo escultor, pero el papa le pidió pintar el techo de la Capilla Sixtina, en Roma. Trabajó cuatro años sobre andamios, pintando cientos de figuras gigantes encima de su cabeza. También fue arquitecto y poeta, y vivió casi 89 años.
Más obras de Miguel Ángel
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