
El príncipe Baltasar Carlos, cazador
Diego Velázquez, 1635–1636
Qué se ve
Baltasar Carlos posa de pie, de cuerpo entero, en pleno campo, con una escopeta apoyada en el suelo. Mira de frente con seriedad. A la izquierda, un perro grande descansa echado sobre la hierba; a la derecha, junto al tronco de un árbol, asoma apenas otro perro, cortado por el borde. Detrás se abre un valle amplio con montañas.
La ropa de caza es sencilla, en cafés oscuros, y contrasta con el cuello de encaje blanco y los guantes claros. El paisaje está pintado en grises, azules y verdes fríos, con pinceladas rápidas. Conviene buscar la mano enguantada que sostiene la escopeta, larga para su tamaño, y los reflejos del pelaje del perro.
Sobre Diego Velázquez
Diego Velázquez nació en Sevilla y fue el pintor del rey Felipe IV en Madrid durante casi cuarenta años. Pintaba con pinceladas sueltas que de cerca parecen manchas y de lejos se convierten en encajes, sedas y miradas vivas. Muchos pintores, como Goya y Picasso, lo consideraron su gran maestro.
Más obras de Diego Velázquez
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